Thursday, March 6, 2014

Cuando ves tus intestinos

Hace un año y medio, en una ciudad de Guerrero, el pastor Oscar y yo íbamos de salida a un pueblo. De repente, el pastor vio algo, era un joven a lo lejos con su mano ensangrentada, al menos eso parecía. Nos acercamos para orar y para ver que se ofrecía, cuando de pronto vi una de las imágenes más grotescas e impactantes de ¡mi vida! Este joven de aproximadamente 17 años, cargaba en su mano izquierda todos sus intestinos. Era desconcertante ver como alguien pudiese sostener y observar sus órganos desde su exterior. El olor no era nada agradable al acercarme; me senté al lado de él. Según nos contaron este joven era herrero, una sierra le corto la piel y se le salieron sus intestinos. Yo casi me desmayo de la impresión, las personas se empezaron a reunir, señoras gritaba y lloraban al ver tal escena. Estaba orando, pero también meditaba. ¿Que estará pensando este joven al ver sus intestinos? Tal vez, razonara, ¿que hice con mi vida? ¿Esto es todo? ¿Adónde voy a ir? Todas esas preguntas que en general la gente se le olvida cuestionarse en la vida normal. 

Ayer platicábamos varios amigos de la iglesia, acerca de que haríamos si nos diagnosticaran cáncer y nos dijeran que en tres meses vamos a morir. La pregunta es: ¿qué harías? Tal vez comer tus dulces preferidos, pasear, viajar o estar con tu familia. Pero me gustaría que reflexionaras sobre las siguientes preguntas, ¿qué harías si te dicen que solo tienes tres meses para vivir? Porque aquí no se trata, de si vas a morir o no, sino de qué manera vas a morir. Eh leído algunas historias de hombres que aman a Dios, que al ser ancianos, decidieron salir de la cama e ir a un lugar en donde no se había predicado porque era ilegal, y aun así proclamaban el evangelio, eran asesinados por esta causa. Esa es la actitud que me apasiona, como decía un misionero: << a que me coman los gusanos, que me coman los caníbales>> quizá ya respondiste en tu mente ¿qué harías durante esos tres meses? Quisiera ir más profundo, en realidad tú no sabes si tienes tres meses o un día de vida, por eso nuestra mentalidad debe de ser predicar y llevar el evangelio a todo lugar, no estimando nuestra vida aquí en la tierra, sino menospreciándola hasta la muerte a causa de la proclamación del evangelio. 

Las personas que marcan la eternidad a causa de predicar a Jesucristo, son aquellas que saben enumerar su días, aquellas que día a día están conscientes que este podría ser su último día y lo deberían de aprovechar al máximo. Esa mentalidad trae una valentía sorprendente, una urgencia en nuestros corazones. No esperes hasta que sostengas tus intestinos en tu mano izquierda para pensar: ¿Que hice con mi vida?

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