Ayer platicábamos varios amigos de la iglesia, acerca de que haríamos si nos diagnosticaran cáncer y nos dijeran que en tres meses vamos a morir. La pregunta es: ¿qué harías? Tal vez comer tus dulces preferidos, pasear, viajar o estar con tu familia. Pero me gustaría que reflexionaras sobre las siguientes preguntas, ¿qué harías si te dicen que solo tienes tres meses para vivir? Porque aquí no se trata, de si vas a morir o no, sino de qué manera vas a morir. Eh leído algunas historias de hombres que aman a Dios, que al ser ancianos, decidieron salir de la cama e ir a un lugar en donde no se había predicado porque era ilegal, y aun así proclamaban el evangelio, eran asesinados por esta causa. Esa es la actitud que me apasiona, como decía un misionero: << a que me coman los gusanos, que me coman los caníbales>> quizá ya respondiste en tu mente ¿qué harías durante esos tres meses? Quisiera ir más profundo, en realidad tú no sabes si tienes tres meses o un día de vida, por eso nuestra mentalidad debe de ser predicar y llevar el evangelio a todo lugar, no estimando nuestra vida aquí en la tierra, sino menospreciándola hasta la muerte a causa de la proclamación del evangelio.
Las personas que marcan la eternidad a causa de predicar a Jesucristo, son aquellas que saben enumerar su días, aquellas que día a día están conscientes que este podría ser su último día y lo deberían de aprovechar al máximo. Esa mentalidad trae una valentía sorprendente, una urgencia en nuestros corazones. No esperes hasta que sostengas tus intestinos en tu mano izquierda para pensar: ¿Que hice con mi vida?
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