¡Imagina que estas enseguida de Albert Einstein! El cual usa más de un pizarrón para hacer sus acertadas ecuaciones, y tu queriendo impresionarlo sacas tu pizarra y de forma notoria escribes y hasta toses para llamar la atención del tan gran físico- matemático, y en el pizarrón escribes con tu gis blanco: 8+1=9.
¿Crees que eso causaría admiración a Albert Einstein? O ¿Qué pensaría el arquitecto de la torre Eiffel si construyeras delante de él una casita de lego para maravillarlo? Sería ridículo tratar de sorprender a estos hombres con nuestros débiles esfuerzos, porque sabemos que difícilmente los podemos superar. Reflexionando en estas situaciones, recordé las veces que he intentado impresionar a Dios con lo que hago. ¡Ha sido insuficiente! No hay nada, absolutamente nada, que podamos hacer que impresione o maraville al creador de TODO, que hizo el ojo y sus millones de fibras ópticas, el cerebro y sus millones de neuronas, las estrellas mucho más grandes que el sol. Pero nosotros hacemos algo que aparentemente es bueno como: leer la Biblia, dar dinero a la iglesia, orar por los alimentos, entre otras cosas y pensamos que Dios va a decir: ¡WOW! ¡Ángeles vean esto, están haciendo algo tan bonito! en realidad es absurdo, Dios detesta que queramos impresionarlo con nuestras buenas ¨obras¨, de hecho dice que nuestras obras de justicia son como trapos sucios delante de El. (Isaías 64,6)
Cuando era pequeño creía saberlo todo, era bueno para memorizar y para las matemáticas, según yo nadie podía contradecirme, pero hace años tuve un accidente el cual afecto mi memoria, ya no puedo estar seguro de mi memoria plenamente, esta situación ha sido una de las bendiciones más grandes para mi alma, porque he tenido que dejar de confiar en mí, y ahora confío en Jesús. No se trata de lo que hagamos por Dios, Sino de confiar en lo Jesus ya hizo. Las pocas veces que Jesús se maravillaba era cuando veía la fe de la mujer sirofencia o del centurión. (Marcos 7,24-30), (Mt 8, 5-13)
Lo que realmente agrada a Dios es que pongamos nuestra fe en EL. Por eso dice el escritor de Hebreos que sin Fe es imposible agradar a Dios. (Hebreos 11) como también escribió el profeta Jeremías
El Señor dice:
«Que no se enorgullezca el sabio de ser sabio,
ni el poderoso de su poder,
ni el rico de su riqueza.
Si alguien se quiere enorgullecer,
que se enorgullezca de conocerme,
de saber que yo soy el Señor,
que actúo en la tierra con amor, justicia y rectitud,
pues eso es lo que a mí me agrada.
Yo, el Señor, lo afirmo. (Jeremías 9,23-24)
Jamás trates de deslumbrar a Dios haciendo algo, lo que El desea es que lo conozcas, lo obedezcas y pongas tu esperanza en lo que Jesús ya hizo por ti en la cruz, El murió y resucito para perdonarte de todos tus pecados.
